En un curso de Rescate en Altura un bombero planteo una cuestión curiosa que trataremos de resolver aquí de la forma más sencilla posible. La cuestión era porque el no podía izar a otra persona de peso similar mediante una polea simple y sin embargo si podía izarse a si mismo. En el caso de este bombero, como veremos se podía izar a si mismo porque tenia una fuerza en los brazos capaz de levantar más de la mitad de su propio peso y además una notable fuerza de prensión en las manos.
Supongamos que queremos izar a fuerza de brazos a una persona de 100daN (aprox. 100Kg) mediante una polea fija simple; la fuerza que tendríamos que hacer sería la misma que el peso a izar es decir 100daN; esto es debido a que una polea fija es una palanca de primera especie con los dos brazos iguales (el radio de la polea) como apreciamos en la imagen.
Si tenemos en cuenta que el izado en un caso de rescate se haría con cuerdas de diámetros entre 9 y 11mm, el bombero además de ser capaz de levantar 100kg tendría que tener una fuerza de prensión notable.
En el caso de izarse a si mismo la fuerza necesaria pasa a ser algo más de la mitad de su peso ya que pasaría a ser un sistema de poleas cerrado, algo parecido a la cadena de una bicicleta, por lo que un bombero no muy pesado y en buena forma podría autoizarse utilizando cuerdas de los diámetros antes aludidos.
¿Es suficiente la formación que reciben los equipos de primera intervención para, en caso de emergencia, enfrentarse a evacuaciones en lugares de difícil acceso?
Desde la publicación del RD 393 / 2007 que establece la Norma Básica de Autoprotección, son muchas las empresas que deben elaborar un Plan de Autoprotección, en dicho plan se establece la creación de lo que normalmente se denomina Equipos de Primera intervención, dichos equipos están formados por trabajadores seleccionados por una serie de cualidades físicas y de personalidad.
Estos trabajadores deben recibir una formación teórica y práctica sobre los procedimientos que establezca la empresa para casos de emergencia y en el caso que sea necesario por la complejidad de las actuaciones deben contar con un plan de reciclaje práctico continuo.
El plan de autoprotección debe de contemplar que en intervenciones muy complejas se debe de recurrir ayuda externa especializada; bomberos, cuerpos de rescate,…, pero en ocasiones no es posible esperar este tipo de ayuda por una simple cuestión de tiempo, por ejemplo en el caso de un trabajador desmayado suspendido de un arnés anticaída, un desmayado atrapado en un espacio confinado,… .
Los procedimientos para solventar este tipo de situaciones de forma rápida y eficaz requieren de las personas que los van a ejecutar un nivel medio / alto de conocimientos técnicos en el uso de equipos específicos y destreza que generalmente se adquiere con el entrenamiento.
En empresas en las que hemos impartido formación para este tipo de intervenciones hemos comprobado que el nivel de conocimientos adquiridos queda excesivamente ajustado sobre todo debido a la falta de tiempo (8/16 horas) para asentar los conceptos y maniobras básicas.
Es por esto que pensamos que en los casos en que no sea posible disponer de sistemas más o menos automatizados de evacuación, se deberían establecer unos periodos mínimos de formación de entre 30 y 40 horas de forma que tanto los conocimientos como las destrezas necesarias queden suficientemente afianzadas.
Un nudo de alondra mal colocado puede llevar a una eslinga a perder más de la mitad de su resistenciaCuando al desplazarnos en altura colocamos eslingas como puntos de anclaje, su resistencia a la rotura depende de la correcta colocación de las mismas. Una eslinga mal colocada puede dividir su resistencia hasta por tres, esto se debe a que aparecen efectos de polea.
Recordemos que es una polea. En una polea simple para mantener la carga debemos hacer una fuerza igual al peso suspendido lo que implica que el anclaje superior al menos debe resistir el doble de este peso.
En el caso del montar una doble polea las fuerzas al anclaje se cuadruplican.
Cuando colocamos una eslinga por medio de un nudo de alondra (corbata), si el nudo no esta tenso se puede desplazar la presa provocando como mínimo un efecto polea simple lo que haría que la resistencia disminuyera a la mitad; en el caso más desfavorable se puede producir un doble efecto polea lo que haría disminuir la resistencia aún más. En la imagen siguiente observamos la carga máxima aplicable, para un mismo tipo de eslinga, en función del su anclado a la estructura.

Si se da la circunstancia de una caída de alto factor y la eslinga esta colocada de tal forma que se produzca un doble efecto polea, podría llegar a romperse ya que la fuerza de choque se acercaría peligrosamente al límite de rotura de la eslinga.
La conclusión es que no debemos hacer nudos de alondra cuando utilicemos eslingas como puntos de anclaje para detención de caídas.